SAN JOAQUÍN DE LAS TEJEDORAS

Aproximaciones con arañas:
Tejiendo Mundos

Educadora: Carolina Arévalo
Niños y niñas: Juan José, Camila, Ana Julia, Francisco, Elena y Alfredo

El paisaje de San Joaquín presenta dos mundos dispares o divergentes, incluidas las áreas agrícolas tradicionales y las casas modernas recién construidas, que a menudo se encuentran encerradas dentro de  urbanizaciones privadas. Esta es también la tierra de múltiples generaciones de tejedoras de cestas y otros artesanos tradicionales que continúan ganándose la vida a medida que su tierra se transforma estéticamente. San Joaquín está hecho del contraste que emerge del encuentro de estos dos mundos: la hermosa y verde tierra de haciendas de cultivo y los limpios y cuidados jardines de los hogares.  Un corto paseo nos lleva al río Yanuncay que junto con el río Tomebamba desciende desde las elevaciones más altas de los Andes. Se le conoce comúnmente como el menos alterado de los cuatro ríos de Cuenca. Sin embargo, si se mira más de cerca, el río se reconstruye con interminables fronteras de piedra que canalizan el agua hacia las granjas y artesanos locales. A través de estos canales, el río abastece a las comunidades de muchas formas.

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San Joaquín es una zona semi-rural de Cuenca en proceso de gentrificación. El jardín que ocupamos está rodeado de áreas de césped inmaculado y canchas de tenis. Dos mundos entremezclados están presentes en San Joaquín. Al final de la calle hay algunos vestigios del antiguo San Joaquín, pequeñas granjas y tiendas de artesanías donde los residentes continúan trabajando con fibras naturales como el zuro y la duda. Mientras damos nuestros paseos diarios dentro del jardín y luego fuera del jardín hacia el río, notamos los muchos eucaliptos alrededor de los cuales las arañas tejen sus telarañas.

A medida que comenzamos a dar paseos entre troncos de eucaliptos secos y muertos en las orillas del río Yanuncay, nos damos cuenta de que están llenos de vida. Varias especies, incluidas arañas, hongos, plantas, moras, insectos como hormigas, abejas y escarabajos son visibles en los troncos en descomposición.

 

Esos troncos son viejos eucaliptos, y aunque están muertos, están llenos de vida – Francisco

Lxs niñxs especulan sobre las posibilidades de cómo estas vidas habitan y se mueven con los eucaliptos asumiendo el papel de una araña con sus cuerpos. Mientras lxs niñxs encarnan con dificultad a las arañas, empezamos a imaginar cómo se posicionan las arañas alrededor de los grandes troncos sinuosos. A lo largo de estos troncos, lxs niñxs navegan y se acercan a ellos con precaución.

A las arañas les gustan los lugares oscuros y cálidos para construir sus casas
– Ana Julia

Las otras criaturas deben tener cuidado con las telarañas porque son muy fuertes y pegajosas
– Alfredo

 

Juan José tropieza de tronco en tronco tratando de imitar a la araña: “Las arañas saltan de un tronco a otro en busca del lugar perfecto para su telaraña“.

Contar historias

Contamos muchas historias sobre las vidas que se encuentran con las arañas mientras seguimos tratando de personificar sus movimientos. Imaginamos los miedos, deseos e incluso conversaciones de los insectos.

La mosca se equivocó y pensó que no había peligro, pero cuando entró encontró a la araña que se la comió – Elena  

Elena retrata su versión de los eventos que se vieron anteriormente dentro de un tronco dibujando una araña con carboncillo.  Coloca una rama de eucalipto en su cuadro. La rama, sugiere, es un hogar de arañas, donde es seguro atacar y ella cubre parcialmente a la araña.

Los trozos de carboncillo oscuro del tronco de eucalipto nos ayudan a pensar en cómo la oscuridad se Vuelve un hogar para las arañas.

Inspirado por la oscuridad, Alfredo nos recuerda un agujero profundo donde las arañas habitan en el jardín y se refiere a la oscuridad y las posibilidades del túnel oscuro como una necesidad para engañar a su presa.
Ana Julia, por otro lado, está pensando de cerca en cómo la oscuridad les da a las arañas una sensación de seguridad y comodidad: «La araña se esconde en su casa y come adentro y está muy oscuro».

La araña está trabajando con esfuerzo en su tela porque es su hogar.
– Ana Julia 

Mientras seguimos pensando en la vida de las arañas fuera de las moradas oscuras, notamos cómo las arañas atrapan presas. Inspiradas en un encuentro con una abeja, un escarabajo y una telaraña, nuestras historias rápidamente comienzan a cuestionar los «finales felices». Notamos las complejas conexiones y dependencias de las arañas.
Ana Julia: Pobre abeja, la araña se la está comiendo.
Alfredo: Sí, pero si la araña no come algo, también muere.

Nos encontramos con una telaraña a la luz del sol y notamos cómo esta araña solitaria está muy concentrada y crea hebras diagonales a través de las ramas de eucalipto. Más adelante, vemos una araña temblorosa que se balancea sobre una hebra mientras teje un patrón circular particular. Comenzamos a preguntarnos cómo el proceso de la araña y las formas en que las hebras individuales se extienden intencionalmente atraen a muchos insectos.

Esta es la mejor manera de hacer una telaraña porque atrapa más comida.
– Francisco

Sí, es casi transparente y los insectos están confundidos y no pueden verlo.
– Camila

Encontramos muchas formas de negociar la vida o la muerte, para quienes habitan estos troncos. Usando nuestros cuerpos, imaginamos varios movimientos que podrían hacer las arañas y otros insectos, y la forma que estos movimientos toman cuando los insectos están atrapados y condenados en la telaraña. Mientras nos envolvemos en tela, imaginamos una red por la que cada insecto debe navegar cerrando o abriendo sus cuerpos.

La araña Camila busca la mejor manera de atrapar su comida. – Caro

La mariposa sabe que si hace un esfuerzo, podrá escapar. – Elena

La hormiga es muy pequeña y se queda atascada. – Juan José

Agregamos hilo a la red, la que infunde obstáculos en el espacio. Los movimientos corporales se restringen y un grupo de cuerpos intenta moverse al unísono. Notamos que los cuerpos se vuelven pegajosos a medida que dan vueltas y vueltas. Envueltos en la tela, lxs niñxs intentan moverse con agravios, mientras imaginan cómo se sentirían los insectos en las telarañas.

¡Ay !, ¡no te muevas tanto que la tela se pega y me pateas! – Camila

Simplemente me muevo y la tela se mueve conmigo porque me atrapa. – Francisco

Así de incómodos deben sentirse los insectos cuando no pueden escapar. – Alfredo

Llamamos a estos encuentros, momentos pegajosos, en los que se nos provoca a movernos al unísono y somos casi cohesivos con los demás, mientras que, de vez en cuando, chocamos unos con otros.

Imitando y tejiendo nuestro camino a lo largo de la telaraña

En uno de nuestros paseos, Elena toma un palo y accidentalmente perfora la telaraña de una araña. Perplejos por este resultado, nos preguntamos juntos sobre nuestra responsabilidad con la telaraña y la araña y si hay alguna manera de ayudarla a reconstruir su hogar. Elena se preocupa mucho porque ha roto la telaraña. Surge una discusión sobre si los humanos tienen la capacidad de imitar el trabajo de las arañas.

¿Realmente podemos hacer una telaraña lo suficientemente digna para que una araña la elija como su hogar?

Solo las arañas pueden hacer telas de araña. – Juan José

Podemos intentar hacer una, tal vez sea útil para las arañas.
– Camila

Intentamos tejer nuestro camino a través del viejo tronco de eucalipto anudando en el centro con hilo y usando los bordes del tronco para atrapar el cáñamo. Mientras lxs niñxs tejen, sus conversaciones se mueven junto con los movimientos de su tejido en una discusión sobre los aspectos técnicos del tejido y cómo la posición del tronco crea las condiciones para habitarlo. También notamos rápidamente que imitar la telaraña conlleva desafíos y que la adherencia de las redes es difícil de comprender.

Las hebras deben entrecruzarse para que la araña no se caiga.– Juan José

Debe haber trampas para su comida.– Alfredo

Este lugar es perfecto porque está cerca de las bayas que atraen a otros insectos.- Elena

Mi hilo no se pega al tronco.– Camila

Regresamos a la telaraña para averiguar si le sirvió a la araña, pero no encontramos una araña.

«Te dije que a las arañas les gusta mejorar sus propias redes». – Juan José
“Creo que a muchas arañas les gustará la nuestra porque es fuerte y es el lugar perfecto para esconderse”. – Elena

Perplejos por las preguntas de cómo se adhiere la telaraña, nos abrimos paso por el jardín en un intento de encontrar lugares que puedan funcionar bien con hilo y que otras arañas quieran habitar. Francisco observa cómo una mosca se pega y luego vibra dentro de una telaraña y se pregunta:

¿Cómo podemos hacer que el hilo sea tan pegajoso como el de las arañas?

Participamos en un proceso de anudado y unimos dientes de león e incluso miel con la esperanza de que las sustancias lechosas y cohesivas puedan atraer insectos al hilo.

A medida que creamos telarañas, también decidimos dibujar pensando en las especificidades del diseño de la telaraña.

Al diseñar telarañas, algunos de nosotros pensamos en lo que sería más útil y de más ayuda para las arañas, mientras que otros se enfocan más en la estética de las telarañas.

Cuanto más dibujamos, más intrincadas se vuelven las redes. Las largas líneas circulares se cruzan con líneas verticales y horizontales cortas. Surgen diferentes patrones a medida que las arañas entran en la telaraña.

«La mía es como un laberinto porque ayuda a la araña a atrapar, comer más y ser fuerte.» – Juan José 

«Las telarañas tienen detalles que hacen que cada una sea completamente diferente.» – Elena

Los dedos y las manos crean enredos que imitan el trabajo de las arañas. La pegajosidad del pegamento, el anudado del hilo y el movimiento de los hilos se centran en las particularidades de cada telaraña. Descubrimos que este es un proceso que requiere tiempo, pensamientos y pausas mientras nos alejamos cuando estamos frustrados y regresamos. También pensamos en la pegajosidad de las telarañas y en cómo las arañas evitan quedarse atascadas en sus propias telarañas.

Mientras investigamos las propiedades cohesivas de las telarañas, descubrimos que en realidad hay diferentes tipos de seda que una araña usa para hacer su tela y evitar que se pegue a ella, a medida que gira sobre hilos no pegajosos para construir su red.

  «¿Por qué las arañas no se pegan como mis dedos al hilo?» – Ana Julia

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Atendiendo a las complejidades de la red, tejemos por el suelo. Decidimos utilizar dos tipos diferentes de hilo, el hilo blanco es el área de descanso de las arañas, mientras que el hilo marrón es la zona pegajosa y difícil.

Personificamos ser una araña probando la telaraña.

«¿Cómo cruzan las arañas sus telarañas tan rápido sin pegarse?» – Elena

Experimentamos con diferentes técnicas para poder atravesar la telaraña sin “atascarnos”. Algunos de nosotros nos atenemos a líneas estrechas, mientras que otros optan por extenderse entre la red para dispersar su peso entre la telaraña.

Tejedores humanos y arácnidos

Debido a que el tejido está impregnado de la cultura de Cuenca, creamos intersecciones entre tejedoras arácnidas y mujeres tejedoras. Nos movemos de un lado a otro entre lo que notamos al hacer telas de araña y al hacer cestas. En esta intersección surgen múltiples experimentaciones e historias.

Lxs niñxs llevan sus diseños e ideas a sus familias y juntos tejen patrones basándose en el conocimiento de tejido heredado de las madres, aparecen tías y abuelas.

Lxs niñxs compartieron los tejidos y conocimientos de su familia.

 – Te estoy enseñando: eso es lo que hice con mi mamá y usé gris y verde.

 – Mi mamá me enseñó a tejer así y me ayudó.

Exponemos a lxs niñxs a las tejedoras de San Joaquín. Anita visita a la Sra. Rosario, quien vive al final de la calle y ha estado tejiendo desde que era niña. Filman a la Sra. Rosario mientras teje sus hermosos patrones. Este video se convierte en el centro de nuestra atención mientras lxs niñxs observan las manos tejedoras de la Sra. Rosario junto a una araña en el jardín. Notamos similitudes como la estructura inicial en forma de estrella seguida de hebras circulares tejidas en todas partes.

Inicialmente, trabajamos juntos en telas más pequeñas, en un intento de evitar los temblores del tejido individual y experimentar la dificultad de hacerlo. A medida que las educadoras mueven y estabilizan la base o estructuras similares a palos en la red, lxs niñxs negocian temblorosamente y atraviesan áreas de la red de manera imperfecta.

Decidimos crear una telaraña colectiva a partir de duda.

Alfredo y Juan José deciden que sería una buena idea tener un plan para tejer la duda. Comienzan a intentar delegar tareas. Sin embargo, se dan cuenta de que todo el mundo quiere usar las tijeras, pero nadie quiere limpiar u ordenar la duda en los cestos. Alfredo menciona que entiende por qué las arañas prefieren trabajar solas.

Después de mucho ruido, susurros, risas, Francisco apenas comienza a colocar la duda en líneas diagonales. Las ideas comienzan a crecer en el proceso.

Elena trabaja sola mientras teje una canasta pequeña. En este caso, ella se inspira en el patrón cuadrado. Empieza a hacer una estructura cuadrada y usa pegamento como fuerza cohesiva y pegajosa. Más tarde, Elena incorpora arañas en una historia de tejido.

Ella menciona que si tienes que tejer una telaraña cuadrada necesitas cuatro arañas volando en diferentes direcciones. Lxs niñxs proponen que tejer podría ser más fácil si adopta un movimiento circular de entradas y salidas  y todo se convierte en un intento de hacer círculos ellos mismos.

Las arañas a veces vuelan juntas, en diferentes direcciones, y tejen telarañas más grandes que caen sobre nuestras cabezas.
– Elena

Vamos a organizarnos como un equipo, para que podamos hacerlo rápido y bien hecho como las arañas y esas señoras que tejen. – Francisco 

Tenemos que utilizar dudas tanto largas como cortas, igual que hacen con las canastas. – Alfredo

Mientras Alfredo intenta tejer una canasta, se da cuenta de que la duda es firme y rígida. A diferencia de la araña y algunas de las cestas de las tejedoras, la cesta de Alfredo es recta y rectangular. Para que la canasta quede pegajosa, los niños deciden usar una cuerda para atar la duda y mantenerla en posición vertical. Francisco menciona que las tejedoras mojan la duda para ablandarla y los niños se preguntan si las arañas también trabajan con sustancias acuosas en el jardín.

Intentar tejer con arañas y otros tejedores abre nuevas vías para pausar y notar las particularidades, temporalidades y deliberaciones que se deben realizar en los procesos de creación.