El Jardín de San Joaquín del Yanuncay

Difracciones* del río 

Educadora: Cristina Ochoa
Niños y niñas: Isabela, Juan David, Noah, Juliana, Julián Emilio, Sofía y Juan Martín

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El paisaje de San Joaquín presenta dos mundos dispares o divergentes, incluidas las áreas agrícolas tradicionales y las casas modernas recién construidas, que a menudo se encuentran encerradas dentro de  urbanizaciones privadas. Esta es también la tierra de múltiples generaciones de tejedoras de cestas y otros artesanos tradicionales que continúan ganándose la vida a medida que su tierra se transforma estéticamente. San Joaquín está hecho del contraste que emerge del encuentro de estos dos mundos: la hermosa y verde tierra de haciendas de cultivo y los limpios y cuidados jardines de los hogares.  Un corto paseo nos lleva al río Yanuncay que junto con el río Tomebamba desciende desde las elevaciones más altas de los Andes. Se le conoce comúnmente como el menos alterado de los cuatro ríos de Cuenca. Sin embargo, si se mira más de cerca, el río se reconstruye con interminables fronteras de piedra que canalizan el agua hacia las granjas y artesanos locales. A través de estos canales, el río abastece a las comunidades de muchas formas.

* Difracción: dispersión de un rayo de luz cuando es interceptado por un obstáculo, como otro rayo, un cuerpo opaco o una abertura estrecha. Definición de la RAE

El jardín de San Joaquín colinda con el río Yanuncay, que es uno de los ríos que rodea a Cuenca. Para llegar al río, nosotros, un grupo de niñxs, y educadoras, salimos de la urbanización privada (Villas del Río), mientras observamos los jardines vírgenes y cuidados de las casas. Nos gusta pensar que la puerta de salida es tan mágica, ya que lxs niñxs la antropomorfizan diariamente y piden que se abra cuando salimos de la zona poblada.

       Nos atrae ser testigos de cómo las relaciones con estas estructuras de piedra, el agua y la luz contribuyen a la vida del Yanuncay. Entre experimentaciones con luz, agua, piedras y sombras cultivamos una atención hacia lo fluido y cambiante. Junto a lxs niñxs nos movemos entre múltiples encuentros con el río y las simulaciones que tales encuentros inspiran. Al hacerlo, nos encontramos con la luz del río. Al mismo tiempo, nos involucramos en procesos de hacer luz que nos permiten difuminar las líneas entre la magia y la realidad, cuerpos y sombras naturales y no-naturales. Este proyecto nos acerca a procesos pedagógicos que experimentan con lógicas atentas a las propiedades fluidas del río y de la luz con las que nos relacionamos y dependemos.

Puedo ver el bosque en el agua como si fuera un espejo. – Isabela

La luz del agua en el tronco parece llamas. – Juan Martín

Las piedras se convierten y crean el río. Notamos el movimiento del agua sobre las piedras y la forma en que las piedras hacen que el agua se arremoline y juegue con la luz.

Del mismo modo, vemos cómo las sombras y los reflejos están interrelacionados y dependen de los movimientos del sol. Podemos ver fragmentos de imágenes de eucalipto difractados en el agua y notar que sus piezas se mueven hacia arriba y hacia abajo. Mientras tenemos la intención de ver estos reflejos distorsionados y fragmentos de luz y sombra, nos provocan muchas ideas y especulaciones sobre qué / cómo podemos ver e imaginar.

Vemos las relaciones río-piedra-agua como ensamblajes que juegan con los llamativos movimientos de la luz. Los reflejos de la luz del sol, en la superficie del río, nos llaman a reducir la velocidad. Notamos cómo la luz se desliza por el agua creando formas mágicas en las piedras y en nuestro cuerpo.

¿Qué formas crea la luz en el agua? ¿Qué reflejos podemos encontrar?
– Juan Martín

Tocamos los rayos distintivos en forma de estrella que están pegados sobre el agua e intentamos sostenerlos o agarrarlos.

La pregunta de Juan Martín nos invita a rastrear la luz y sus movimientos. Nos encontramos galvanizados por la luz que se refracta del agua sobre los trozos de madera. Notamos que cuando nos acercamos al río, la formación del agua con la luz se vuelve inestable. Nuestros cuerpos entran en estas relaciones cuando nos acercamos al río. Nuestros cuerpos crean una serie de movimientos que se alteran constantemente cuando están en movimiento.

A medida que el río se mueve con la luz, toca, deja marcas y cambia en la superficie de nuestras manos. Esto se amplifica aún más cuando encontramos botellas de plástico alrededor del río. Agitamos la botella de un lado a otro. Vemos pequeñas gotas de agua caer de la botella y hacer ondas que interrogan aún más a la luz de la botella de plástico. Identificamos las relaciones agua / luz como relaciones que pueden alterarse con el plástico y que también están en nuestro cuerpo. Esta es una de las formas en que nos vemos con el río.

Mira cómo se mueve el río en mi cara. – Juliana.

Cuando dirigimos nuestra atención a los bancos de piedra a lo largo del río, una vez fragmentados con sombras, notamos insectos arrastrándose en espacios oscuros y usando grietas y hendiduras para hacer sus hogares. Con lupas amplificamos sus presencias. Prestamos atención a sus ajetreados movimientos, de ida y vuelta, de ida y vuelta …
Nos provocan nuestras ideas en torno a la luz y la afinidad de los insectos por buscar las piedras como refugio en las orillas del río. Al pensar en cómo la luz toca el río, vemos las grietas entre las piedras como refugios oscuros y hogares para los insectos. También notamos que la disposición de estas piedras es manipulada y movida, las orillas son creadas por humanos que habitan en la orilla del río.

Donde hay piedras hay insectos porque allí viven porque esa es su casa. – Isa

¡No! Ellos viven debajo de las cosas porque les gusta la oscuridad. – Juan Martín

Construimos con piedras y ellos viven de piedras. – Sofi

Simulaciones de la luz del río

A nuestro regreso al jardín, tenemos en mente los lugares de luz y sombra mientras representamos las relaciones entre la piedra y el agua de manera difractiva y divertida. Mientras abrazamos una representación de estas relaciones, lxs niñxs disfrutan de las telas de agua, mientras que los insectos habitan en la superficie de las piedras.

Para crear procesos pedagógicos que promulguen una intimidad pausada con las matices del río, especulamos con las posibilidades y divergencias que la representación de la relacionalidad del río nos ofrece. Trabajamos con el concepto de simulación, una práctica para volver a animar los momentos de luz que observamos en el río. Usamos pinturas, plásticos, rocas, musgos, madera y piezas de árboles en la simulación.

Las bolsas de plástico llenas de agua interrumpen tanto la idea de agua como pura y la de los plásticos como antinaturales. Las linternas imitan la luz del sol y nos permiten crear condiciones similares a la acción del sol sobre el agua y las rocas del río. A través de esta simulación, los niños encuentran la luz de nuevo, dándole una vida misteriosa.

El misterio de la luz se intensifica a medida que traemos oscuridad a la simulación del río.

En la oscuridad, notamos las sombras de la piedra que tienen vida propia. A veces, las sombras y las piedras se encuentran en formaciones inesperadas. El plástico y el agua iluminan los lados de las piedras. Lxs niñxs se sorprenden de cómo la luz y el agua se mueven juntas creando coreografías que se asemejan a los movimientos del río. También notan que pueden manipular la luz con sus linternas dando forma a nuevas coreografías.

Puedo crear esa luz y mover la luz. – Juan Martín

Trabajamos con las propiedades transformadoras del plástico, aprovechando su capacidad para difractar y manipular la luz en la oscuridad. A medida que doblamos el plástico, la luz crea rayos de sol muy vívidos. Reconocemos al plástico como un medio intensificador con la luz y el agua.

Esta es nuestra luz. – Julián 

Trazamos y pintamos los movimientos de luz y las difracciones que el plástico hace visibles. Nuestros trazos van más allá de los límites plásticos. Seguimos algunos de los matices de cómo la luz se introduce a sí misma y se desplaza en relación a diferentes superficies. Las formas emergentes que se registran a partir de la luz son divergentes: no hay nunca dos rayos de luz y formas iguales.

Lxs niñxs describen estos nuevos rayos como “mágicos, diferentes pero inspirados por las luces del Yanuncay.

Mira cómo la luz atraviesa las piedras. –Sofi

El agua está haciendo lo mismo. – Juan Martín

En los esfuerzos de lxs niñxs por crear formas de luz, destellos de rayos incontrolables se abren paso hacia el medio del río simulado. Lxs niñxs están perplejos con las muchas formas en las que la luz diverge y el espectro de intensidad que ofrece. Estas muchas intensidades nos invitan a cuestionar las formas en que percibimos las categorías de luminosidad y oscuridad a medida que comienzan a extenderse entre sí.

La porosidad de las rocas y las bolsas contenidas nos enseña que la luz tiene la capacidad de atravesar  huecos imprevistos. Mientras pensamos con la fuga de luz a través del plástico y las piedras, nos preguntamos cómo la claridad y la oscuridad traen contrastes y divisiones. Prestamos atención a las tensiones que surgen en la narración infantil: por un lado, lxs niñxs hacen la luz; por otro lado, la luz se filtra, cambia de forma y se fragmenta en sus propios términos.

Pintar con luz como práctica especulativa

En nuestra experimentación con linternas, plásticos y rocas, encontramos otra sorpresa en la capacidad de las luces para interrumpir y provocar nuestras especulaciones. A medida que movemos una de nuestras linternas hacia adelante y hacia atrás, notamos que los colores cambian entre espectros de luz. Visualizamos los colores como vías de entrada a otros lugares, mundos o percepciones.

Se siente calor con el amarillo y el naranja. – Juan Martín 

Brown es como el río cuando llueve mucho y crece. – Sofi

El verde se siente como bosque y plantas. – Isa

Nos inspiran las visualizaciones de Sofi e Isa de cómo estos colores fabricados nos recuerdan a un río cubierto de plantas en crecimiento y la idea de Juan Martín de que estos colores tienen una relación con el calor.

Para amplificar la acción de las luces sobre el color, y las historias que crean, utilizamos papel plástico celofán, que al ser tocado por la luz de las linternas envuelve toda el área con su color. Seguimos imaginando la presencia y la influencia de los colores.

El verde se siente como bosque y plantas. – Isa

Este color quema, es como si estuviera muy caliente. – Noah

Es esta filtración la que nos permite co-crear más historias. Cuando notamos cómo la luz y el color penetran a través del plástico, también notamos cómo nuestras sombras interrumpen su flujo, ya que nuestros cuerpos están iluminados por el color y la luz y bloqueamos la luz para que no avance.

Coreografías de sombras

Trabajamos con la tensión que surgió al amplificar la filtración de luz a través de proyecciones en la pared. Sofía coloca una bolsa de agua frente a su linterna y comienza a observar cómo la luz se refracta y crea una condición fluida para la sombra. Al notar cómo sus manos se mueven fluidamente con la refracción de la luz, Sofía comenta: “Mira las luces del techo”.

Inspirado por las imágenes en la pared, Noah imita los gestos y frases de Sofía, y repite: «¡Mira las luces del techo!»

Intrigados por las luces, Juan Martín y Juliana comienzan a seguir los gestos de lxs otrxs niñxs:

“Son como el tronco y las piedras del río, es como si la linterna fuera el sol de nuestro río” – responde Juan Martín.

Mientras tanto Juliana llama la atención de lxs niñxs y les grita: «Miren mi mano es un cocodrilo».

Esta narrativa continúa mientras las formaciones de lxs niñxs se mueven fluidamente de una mariposa a una araña y de perros-serpientes a serpientes-cocodrilo.

Juliana transforma todo su cuerpo en «el monstruo».

Nuestros personajes de sombras recientemente desarrollados nos invitan a contar historias.

Narraciones grupales fragmentadas

Una vez hubo una niña que vio una sombra en la pared de su casa. Era la sombra de un monstruo. La niña se acercó a un árbol y pensó en ir a ver qué más había afuera. Encontró un gato y un perro que parecían fantasmas porque no se veían sus pies. La niña se acercó y vio que solo eran sombras de la oscuridad. Al final, encontró a un amigo que era su vecino y jugaron con las sombras. El nombre de su amigo era Juan. Ambos jugaban juntos por la noche en las sombras. Las nubes tenían muchas formas y se volvieron verdes porque era una noche muy oscura y especial.

Mientras la luz de Sofi se mueve de un lado a otro y es difícil mantener una línea fija, Juli explica: “La luz es lo que mueve y mueve mi sombra.”

Con la intención de entrelazar nuestros cuerpos y los de las sombras, nos dibujamos con carbón mientras representamos nuestra historia creada de luz y sombras. Trazar nuestras sombras es complicado, son difíciles de capturar y la luz, juguetonamente, nos vuelve humildes para experimentar.

Cuanto más alejo mi mano de la sombra, más grande será, pero cuanto más me acerque, más pequeña es. – Juan Martín

Cuando me iluminas por detrás, puedo ver la sombra de mi cabeza y puedo dibujarla. – Sofi

Nos vemos un poco extraños cuando somos sombras, pero estamos todos juntos. – J. Martin

Colocamos capas de un árbol que se encuentra en las orillas del río en nuestros retratos.

El árbol carbonizado da nuestras siluetas nuevas formas. También notamos como cambian nuestras sombras.

Ahora somos los monstruos de la historia. – Juliana y Noah

De vuelta al río

A medida que continuamos la exploración dentro del jardín, también continuamos nuestras visitas al Yanuncay.

Juliana y Noah se detienen a observar cómo la sombra de estos grandes árboles se balancea con el viento creando formas extrañas.

“Se parecen a nuestras manos cuando jugamos con las sombras” – Juliana

“Se parecen a los monstruos que hacemos con nuestros dedos”, responde Noah mientras intenta hacer sombras con sus manos.

Las características indomables de la luz nos inspiran a pensar y representar relaciones que son siempre fluidas, que carecen de contención, que son impredecibles y no fáciles de dominar, sin embargo hospitalarias, de largo alcance y abiertas a configuraciones inesperadas.